viernes, febrero 11, 2011

Nada como apretar el freno para, desde la perspectiva de un mundo detenido, en gesto de velocidad por un obturador demasiado rápido, congelar la realidad. La realidad, ese mundo que se escapa a raudales.
Entonces llega el silencio. Un silencio atronador. Un silencio de emociones, guardadas, estancadas, agazapadas, esperando a este momento para saltar con las uñas afiladas por delante.
No se puede escapar de un mundo con el freno echado. Sólo se puede sujetar los puños con fuerza, suspirar y cerrar los ojos. Soltar un padrenuestro entre dientes. Nada más.

Esto es lo que te espera cuando pares. Por eso engarzas una relación con otra, una historia con otra, una diversión con otra. Porque te temes a ti misma. Porque temes escuchar tus emociones rugiendo al fondo, mostrándote lo que no quieres ver.

Pero tarde o temprano te verás echando el freno.

Y cada día hay más emociones esperándote.

2 comentarios:

  1. Anónimo2:17 p. m.

    Dicen los de la transpersonalidad que en el presente está la emoción.

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  2. Bonitas palabras. Un saludo de SuperLau, una congeladora de tiempo que aprieta un botón para retener el mundo en pequeños trozos de papel.

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