domingo, octubre 24, 2004

Siempre que vuelvo al Burger King de la calle Arenal recuerdo mi primera experiencia tocando en el Retiro.
Aquella mañana de domingo de julio en la que saqué la guitarra, olvidé la resaca y me planté en uno de los bancos a cantar. Un hombre con su niño se pasearon varias veces por delante hasta que el tipo, manager, me dejó su tarjeta. También conocí a un músico que me contó la gira que hizo nada más acabar la guerra civil. Recuerdo que una gitana escuchó un buen rato de concierto y al finalizar me regaló una ramita de romero que aún conservo en algún lugar de la casa.
Con el dinero que saqué esa mañana pagué mi hamburguesa. Y me supo a gloria.

lunes, octubre 18, 2004

No siempre es como parece.
En las relaciones de sumisión sexual lleva la batuta el sometido, que pacta hasta dónde quiere llegar y , lo más importante, cuándo se produce el fin de esa sumisión. No siempre el poder lo ostenta quien da las órdenes, sino quien decide obedecerlas.

lunes, octubre 11, 2004

Ayer hizo frío, calor, frío, calor, viento, bochorno.
Por eso en un recuento en el vagón del metro localicé a dos tipos con jersey, una con minifalda, dos amigos con chanclas y pantalones cortos, tres niñas con abrigo...
Se suponía que en Madrid no existen ni la primavera ni el otoño. Pero ayer fueron todas las estaciones juntas.

sábado, octubre 09, 2004

Concierto de nara.
Sábado 23 de octubre a las 22 horas en la sala Artépolis (C/Olivar, 13). Metro Lavapiés o Antón Martín.
Entrada 3€ con maqueta.

jueves, octubre 07, 2004

Existen determinadas experiencias que forjan el carácter: hacer la mili, la primera borrachera, el primer trabajo...
Solicitar el paro es una de ellas. Me viene a la memoria "Las doce pruebas de Astérix"
1. Entrar y hacerte un hueco entre la multitud para encontrar la máquina de los turnos.
2. Pulsar todos los botones. Aunque no sepas si vas a necesitar todos los papeles, es mejor tirarlos que esperar otras tres horas. Aviso: Siempre hay una máquina escondida de nuevas colas que no imaginabas.
3. Esperar. En esta acción, la más dilatada de todas, encontramos habitualmente a varios sujetos:
a. El gilipollas al que se le pasa el turno.
b. El que no sabe nada y no para de preguntarte como si tú supieras.
c. El que no para de protestar.
d. El que no soporta al que protesta. Frecuentemente acaba en pelea.
e. El listillo que te manga tu papel de turno.
4. Suena un timbrecito y, al fin, ves tu número. Si estás esperando a la vez en varias colas, suele suceder que te llamen a la vez en al menos dos de ellas.
5. Obtienes la información necesaria. Normas:
a. El funcionario te indica que te falta algún papel para el que seguro hay que esperar más colas.
b. Sí llevas toda la documentación, pero te falta rellenar impresos nuevos que requieren de sellos para los que hay que esperar más colas.
c. Si vas a sellar esos documentos necesitarás de nuevos impresos en otras oficinas.
d. Puede que cuando tengas todo lo necesario hayas esperado en la cola equivocada.
e. Para conseguir entregar tu expediente hay que esperar una cola para que te den el número de espera de otra cola. Esto es verídico, lo juro.

Lo peor de todo es que justo cuando sales de la oficina obtienes la clave.
- Disculpe, señor.- mujer con niño pregunta a segurata.
- Dígame.
- ¿Cómo hago para solicitar el paro?
- Primero le da al botón de la espera para B. Mientras aguarda, hace la cola para que le den el ticket para esperar a A. Después saca el vale de C.
En B le dan los papeles. En A se inscribe. Va corriendo al banco para que le sellen un papel que le ha dado B. Y después lo entrega todo en C. Pero yo que usted vendría mañana a primera hora que hoy ya no le va a dar tiempo.

Como en los videojuegos, la solución siempre se encuentra donde menos la esperamos.

miércoles, septiembre 29, 2004

Volviendo a la superficie...
Regresando al mundo real.

El domingo, en el viaje de regreso a Madrid desde el pueblecito navarro en el que se ofició el funeral, recibimos una llamada de la madre de ELLA. El padre de ELLA estaba en urgencias. Así que llegamos a Madrid directamente al hospital, para escuchar un diagnóstico muy duro.
Al día siguiente el padre de ELLA protagonizó una recuperación milagrosa que los médicos aún no se explican. Está vivo y no le quedarán secuelas.

Todavía me cuesta ver las cosas de Iñaki y hacerme a la idea de que ya no volveré a verle jamás. En el funeral me lo imaginé en una esquinita, consolando a su madre, llorando él también y riendo. Aún recuerdo el momento en el que el cura leyó una carta de la prima de Iñaki, la voz quebrada, la cara sorprendida de los presentes ante la frase: "cuando Iñaki se vestía de drag queen". Un pequeño gran logro en la casa del Señor de la Iglesia que nunca quiso aceptarle.

viernes, septiembre 24, 2004

Quiero vivir esa nueva vida a tu lado. Verte sonreir de nuevo con cada día que amanece, correr contigo por los caminos de tu valle. Las pisadas tan conocidas, la hierba que acaricia tus zapatos, la risa cantarina que acuna mis sueños.
Quiero leer , a tu lado, todos aquellos libros cuyas palabras no juntaste. Quiero admirar todas tus obras, la manera en la que hablabas, la dulzura en tus gestos, cada segundo siempre atento a los detalles que yo pasaba por alto.
Quise aprender de tu generosidad, de tus ganas. De esa nueva vida que vivirías después de la operación, con cien kilos menos, la cabeza llena de pájaros de un futuro sin definir. Tantos planes...
Todo lo que quiero ya no es posible.
Y te echaré de menos.
Quiero vivir esa nueva vida a tu lado. Verte sonreir de nuevo con cada día que amanece, correr contigo por los caminos de tu valle. Las pisadas tan conocidas, la hierba que acaricia tus zapatos, la risa cantarina que acuna mis sueños. Quiero leer , a tu lado, todos aquellos libros cuyas palabras no juntaste. Quiero admirar todas tus obras, la manera en la que hablabas, la dulzura en tus gestos, cada segundo siempre atento a los detalles que yo pasaba por alto. Quise aprender de tu generosidad, de tus ganas. De esa nueva vida que vivirías después de la operación, con cien kilos menos, la cabeza llena de pájaros de un futuro sin definir. Tantos planes... Todo lo que quiero ya no es posible.


























Y te echaré de menos.

domingo, septiembre 19, 2004

135 MILLONES de mujeres vivas en el mundo torturadas mediante la ablación del clítoris. Casi tres veces el número de habitantes en España.

...


miércoles, septiembre 15, 2004

La noche antes de entrar en el estudio de grabación recibí un enigmático mensaje. "Te quiero". Sin firma. De un remitente desconocido. Probé a buscar el número entre todos los de mi agenda, pero no lo encontré.
Resulta extraño que alguien que no conoces te envíe un mensaje de esas características, seguramente confundió una tecla con otra y el resultado me llegó a mi. Casi sentí que violaba la intimidad de otra persona.
El mensaje ni dolió ni ofendió puesto que yo me siento querida, no quiero ni imaginar los estragos que hubiese causado esa frasecita en otros momentos más solitarios de mi existencia.
Pero ahí me pregunto otra serie de cuestiones. ¿Quién sería el remitente? ¿A quién iría dirigido? ¿Supone este mensaje el cambio del curso de una historia?
Quizá era la reconciliación entre dos enamorados. Quizá un mensaje rutinario, establecido a unas horas determinadas para garantizar la perpetuación del amor. Quizá fuese entre amigos o entre familiares. O quizá de algún/a tímido/a que tras una tarde intentando decir esas dos palabras hubiera recurrido a la distancia del sms, una única oportunidad sin respuesta, fallida por los azares de la telefonía móvil.
Tan sólo espero que el remitente vuelva a decirle que le quiere a quien se lo envió, que lo haga todos los días.

Creo que nunca volveré a confiar en estos artilugios electrónicos para momentos decisivos.
Cópienme.
Les ruego encarecidamente que lo hagan. Ya he asumido que jamás llenaré ningún estadio, que nadie coreará mis canciones salvo ustedes (mis amigos), que tendré que pagar por ensayar, por mis instrumentos, por mis grabaciones, por tocar... Así que , por lo menos, denme una oportunidad.
Descarguen en el emule: "nara-sola". Y si les gusta aplaudan. Aunque jamás llegue a escuchar esos aplausos en directo.
Ahora es cuando tendría que contar aquello de que "lo grabamos en cinco horas, la mezcla no es definitiva, hay carencia de medios...". No voy a hacerlo. Si nos hubiera grabado Sony sonaría mucho mejor, pero de momento, la música es tan sólo un hobby.
Un hobby maravilloso.

jueves, septiembre 09, 2004

Os debo una explicación.
Este vacío se debe a la próxima grabación de una maqueta con mi grupo, actividad que ocupa prácticamente todo mi tiempo libre. Pronto volveré a atormentaros con mis historias.

sábado, agosto 28, 2004

La felicidad está en disfrutar de aquello que posees y olvidar lo que no tienes.

Mi casa siempre está abierta para mis amigos.
El último en llegar ha sido J, argentino, cuarenta y dos. Ahora parece que ha resuelto su vida, después de vivir diez años en una ciudad que no le gustaba, de trabajar en un trabajo que odiaba. Se marchó a Buenos Aires con sus padres.
Como le pagan un alquiler aquí que en Argentina renta como si fuera tres veces más, tiene su existencia asegurada. Nunca jamás trabajará, porque estableció un colchón de posesiones.
Pues todavía se queja. Se obsesiona con las obras de su casa, que le van a salir a cuatro duros. Se obsesiona con unos desmayos que le dieron a su madre, que finalmente no tiene nada. Se obsesiona de igual manera que cuando trabajaba a turnos.
Ayer vino de ver a unos amigos y se quejaba de que ¡había conocido a una mujer maravillosa! Porque la ha encontrado en Madrid justo cuando vuelve a su tierra.
La felicidad está en disfrutar de aquello que posees y olvidar lo que no tienes.

Mi casa siempre está abierta para mis amigos.
El último en llegar ha sido J, argentino, cuarenta y dos. Ahora parece que ha resuelto su vida, después de vivir diez años en una ciudad que no le gustaba, de trabajar en un trabajo que odiaba. Se marchó a Buenos Aires con sus padres.
Como le pagan un alquiler aquí que en Argentina renta como si fuera tres veces más, tiene su existencia asegurada. Nunca jamás trabajará, porque estableció un colchón de posesiones.
Pues todavía se queja. Se obsesiona con las obras de su casa, que le van a salir a cuatro duros. Se obsesiona con unos desmayos que le dieron a su madre, que finalmente no tiene nada. Se obsesiona de igual manera que cuando trabajaba a turnos.
Ayer vino de ver a unos amigos y se quejaba de que ¡había conocido a una mujer maravillosa! Porque la ha encontrado en Madrid justo cuando vuelve a su tierra.

lunes, agosto 23, 2004

Por fin descansaríamos las dos.
Me había acostumbrado a su inquietante presencia en el salón, una jarra del tamaño de un tetra brick, negra, reluciente, pomposa. Presidiendo la estancia justo encima de la televisión.
A veces sentía su mirada desde mi cama, en la sala contigua, mientras leía novelas románticas. Sentía su desaprobación entre las paredes. Como cuando hacía el amor con mi novio, con el que jamás me casé. Un dedo señalante invisible extendido desde el salón.
Diez años de espera, dos horas de viaje, para deshacerme del maldito jarrón.
Por fin lo tuve entre mis brazos, lo pasé a uno de mis hermanos. Que , llorando, no se quería desprender de él, abrazado con histeria a un trozo de cerámica. No sé para qué tanto cuento si llevaban todos diez años evitándolo y me habían endiñado a mí el maldito jarrón negro. Todos lo tuvieron en sus manos un rato, susurrando palabras de despedida.
Cuando llegó a mi hermana mayor, con la misma ceremonia que los demás, retiró el tapón. Mi hermano pequeño dejó escapar un suspiro.
- Dejamos tus cenizas allá donde lo pediste, mamá.- comenzó a extender las cenizas entre la hierba y los arbustos con mucho cuidado de no mancharse.
Yo añadí, en un tono tan bajo que nadie me escuchó:
-Y sentimos no habernos puesto de acuerdo para hacerlo antes. Tengas ahora descanso eterno.

(es una historia real, si pido que me incineren pondré fecha límite, por si acaso).

domingo, agosto 22, 2004

Es difícil juntar a cuatro personas diferentes, con historias diferentes, ideas diferentes para que ,conjuntamente, expresen una misma cosa.
Es difícil cuando la música no se puede contar en palabras y quizá se producen malentendidos. Cuando pocos músicos se comprometen en serio, cuando cuesta tanto encontrar compañeros de viaje. Cuando supone horas y horas de repetición incansable, muchas veces con escasos resultados.
Pero hay días en los que los cuatro pensamos y tocamos como si fuésemos uno solo. Expresando los mismos sentimientos, con igual intensidad en cada parte, como si nos guiara una única intención en el laberinto de notas.
Es difícil pero sucede. Y, cuando sucede, es maravilloso.

domingo, agosto 15, 2004

Desde que llegamos a Barcelona nos hablan continuamente en catalán. Y, debido al carácter adusto, rugoso, de los barceloneses, hemos creído varias veces que se tomaban a mal que contestáramos en castellano. De hecho me han dado tentaciones de responderles en euskera sólo por verles la cara. Esto me recuerda algo que sucedió hace tiempo.

Hace bastantes años, un catedrático de la Universidad del País Vasco debía dar el discurso para comenzar la Semana Grande de San Sebastián. Comenzó a hablar en castellano. Esto desató las críticas, los gritos, el enfado, del sector nacionalista más duro entre el público. El catedrático mantuvo unos segundos de silencio y... Empezó a hablar en una lengua que nadie entendía. El público escuchó boquiabierto cinco minutos de disertación en griego antiguo. Nadie encontró motivos nacionalistas para enfadarse con el catedrático.

sábado, agosto 07, 2004

Hoy comienzo mis vacaciones.
No sé si voy a escribir estos días.
Pero si dejo de hacerlo no me lo tengáis en cuenta. ha sido un año muy duro.

jueves, agosto 05, 2004

Por la noche, desde la nueva ventana del tejado se ven las estrellas.
-Oh mierda.
El coche patrulla frenó al lado de la moto. Un policía descendió del vehículo con cara de pocos amigos. El otro ocultó una media sonrisa con una mueca mientras seguía los pasos de su compañero.
-Caballero. Su documentación.
Angel le tendió los papeles de la moto. Todo en regla.
- No figura ningún problema con la vista.- le comunicó el de las malas pulgas al otro.- Perdone, ¿tiene algún problema con la percepción de colores?
- No.
- Entonces ha visto el rojo del semáforo con claridad. Era rojo, ¿no? No lo vio verde, ni naranja.
El policía de la mueca esbozó ya una amplia sonrisa mientras decía:
- ¿Ves?- dijo a su compañero.- Tenía yo razón. Estos motoristas son siempre iguales. No aguantan tres semáforos en rojo seguidos, parece que es una tentación, un golpecito de acelerador y... Fuera. Gracias a usted he ganado una cena. Muchas gracias.
Los dos policías se metieron de nuevo en su coche patrulla, arrancaron y se marcharon sin escribir siquiera los datos del infractor. Mi amigo Ángel todavía no da crédito a lo que sucedió. Nunca le llegó la multa.