jueves, junio 17, 2010
El gorila revisa mi entrada y niega con la cabeza:
- Esta entrada es de grada, no de pista. Tu asiento está por la puerta 42, por allí.- Señala con el dedo a su izquierda.
Suspiro. Después de un largo parlamento con mis amigos, que sí tienen entrada en pista, vuelvo a hablar con el gorila.
- Mira, sé que esto a ti no te importará. Pero mi asiento está en una zona en la que no quiero ver a alguien. Lo hemos dejado. Yo venía con unos amigos...- Aparto la cara porque se me salta alguna lágrima.
De repente, el gorila hace un gesto a sus compañeros:
- Esta chica pasa.- El corro de gorilas me hace un pasillo mientras mis amigos alucinan. Acabo de conseguir algo que parecía imposible.
Descubro que los gorilas también tienen corazón.
- Esta entrada es de grada, no de pista. Tu asiento está por la puerta 42, por allí.- Señala con el dedo a su izquierda.
Suspiro. Después de un largo parlamento con mis amigos, que sí tienen entrada en pista, vuelvo a hablar con el gorila.
- Mira, sé que esto a ti no te importará. Pero mi asiento está en una zona en la que no quiero ver a alguien. Lo hemos dejado. Yo venía con unos amigos...- Aparto la cara porque se me salta alguna lágrima.
De repente, el gorila hace un gesto a sus compañeros:
- Esta chica pasa.- El corro de gorilas me hace un pasillo mientras mis amigos alucinan. Acabo de conseguir algo que parecía imposible.
Descubro que los gorilas también tienen corazón.
domingo, junio 13, 2010
sábado, junio 12, 2010
Quiero recordar quién soy. Quiero atardeceres en el coche, perdida en cualquier carretera. Quiero montar a caballo. Quiero encerrarme en una maraña de notas en mi habitación, peleada, feliz, con mi guitarra. Quiero descansar, salir, emborracharme. Quiero dormir abrazada a mi gata.
Quiero películas entre semana, a ser posible mejores que las del último año. Quiero hacer millones de planes con mis amigos, pelearme con cortos, programas de edición y escuchar historias. Escuchar diferentes voces, compartir lo que no he compartido.
Quiero comida japonesa. Quiero escapadas no planificadas a cualquier parte.
Quiero comprar libros de viaje para planificar con un billete en la mano.
Quiero una casa bonita. Quiero luz en mi cuarto, espacio para mis cosas, música en cada rincón. Quiero descubrir grupos nuevos todos los días. Quiero escribir por las mañanas. Quiero salir de trabajar a la hora a la que pone en mi contrato. Quiero poder ver a mi familia y disfrutar de mis hermanos antes de que se hagan mayores. Quiero abrazar a mi madre muchos más días de los que lo hago. Quiero sentirme dueña de mi destino, aunque sólo sea dueña de los presentes que vivo (y tampoco).
Quiero cafés por la tarde con el Chache, cervezas con S, con Molécula, con Dita. Quiero desayunos de Sexo en Nueva York con Aran, Ampa, Elena, Carol, Inma y Amaia. Quiero chatear con Eva, que está muy lejos. Quiero caminar por la calle y enamorarme de guitarras mientras camino con Rebeca. Quiero por fin ir a ver a Cefe a Londres.
Quiero comprarme vestidos de colores, zapatos de tacón, ir a fiestas en las que haya personas que me importen. Quiero continuar aprendiendo armonía y formar parte de un proyecto musical que no tenga ninguna aspiración salvo la de disfrutar tocando. Quiero conocer personas nuevas e interesantes. Quiero seguir siendo una de ellas. Quiero dormirme con una sonrisa en los labios, recordando lo que he vivido cada minuto del día, incluso cómo sobreviví a los malos.
Quiero sexo estupendo con alguien estupendo que me haga sentirme bien y viva. Que ese alguien me abrace por las noches, que me huela el pelo mientras duermo, que me cuide si lo necesito. Quiero aprender a cuidar a esa persona. Y si no aparece, sentir que esa persona tan maravillosa soy yo misma.
Quiero dormirme por las noches y pensar que si me muero habrá merecido la pena, aunque se me quede algo (mucho) entre medias.
Quiero películas entre semana, a ser posible mejores que las del último año. Quiero hacer millones de planes con mis amigos, pelearme con cortos, programas de edición y escuchar historias. Escuchar diferentes voces, compartir lo que no he compartido.
Quiero comida japonesa. Quiero escapadas no planificadas a cualquier parte.
Quiero comprar libros de viaje para planificar con un billete en la mano.
Quiero una casa bonita. Quiero luz en mi cuarto, espacio para mis cosas, música en cada rincón. Quiero descubrir grupos nuevos todos los días. Quiero escribir por las mañanas. Quiero salir de trabajar a la hora a la que pone en mi contrato. Quiero poder ver a mi familia y disfrutar de mis hermanos antes de que se hagan mayores. Quiero abrazar a mi madre muchos más días de los que lo hago. Quiero sentirme dueña de mi destino, aunque sólo sea dueña de los presentes que vivo (y tampoco).
Quiero cafés por la tarde con el Chache, cervezas con S, con Molécula, con Dita. Quiero desayunos de Sexo en Nueva York con Aran, Ampa, Elena, Carol, Inma y Amaia. Quiero chatear con Eva, que está muy lejos. Quiero caminar por la calle y enamorarme de guitarras mientras camino con Rebeca. Quiero por fin ir a ver a Cefe a Londres.
Quiero comprarme vestidos de colores, zapatos de tacón, ir a fiestas en las que haya personas que me importen. Quiero continuar aprendiendo armonía y formar parte de un proyecto musical que no tenga ninguna aspiración salvo la de disfrutar tocando. Quiero conocer personas nuevas e interesantes. Quiero seguir siendo una de ellas. Quiero dormirme con una sonrisa en los labios, recordando lo que he vivido cada minuto del día, incluso cómo sobreviví a los malos.
Quiero sexo estupendo con alguien estupendo que me haga sentirme bien y viva. Que ese alguien me abrace por las noches, que me huela el pelo mientras duermo, que me cuide si lo necesito. Quiero aprender a cuidar a esa persona. Y si no aparece, sentir que esa persona tan maravillosa soy yo misma.
Quiero dormirme por las noches y pensar que si me muero habrá merecido la pena, aunque se me quede algo (mucho) entre medias.
miércoles, junio 09, 2010
sábado, mayo 29, 2010
miércoles, mayo 26, 2010
jueves, mayo 20, 2010
Es más fácil lidiar con los hechos negativos que con la incertidumbre.
Lo negativo existe, se puede solucionar (o no) y como hecho real permite cuando menos establecer un plan de acción.
La incertidumbre es el miedo ante lo posible. Sólo se soluciona con el tiempo. Uno puede establecer un plan de acción pero frecuentemente equivocado.
Cómo convertir la incertidumbre en certidumbre...
Tic tac.
Lo negativo existe, se puede solucionar (o no) y como hecho real permite cuando menos establecer un plan de acción.
La incertidumbre es el miedo ante lo posible. Sólo se soluciona con el tiempo. Uno puede establecer un plan de acción pero frecuentemente equivocado.
Cómo convertir la incertidumbre en certidumbre...
Tic tac.
lunes, mayo 10, 2010
viernes, mayo 07, 2010
Tenía 5 años y había sol y sujetaba un renacuajo entre mis manos. Al principio no quería tocarlo, porque la piel resbaladiza me recordaba a las de las serpientes; pero luego no podía soltarlo.
Era mi renacuajo. Creo que incluso le puse nombre.
Como se movía lo iba apretando cada vez más y más fuerte. Era mi renacuajo y quería quedarme con él. No quería que se escapase.
Una hora después mi madre me quitó su cadáver de las manos:
- Lo has apretado demasiado fuerte. Por mucho que lo aprietes no vas a lograr que no se escape, sólo matarlo. Es mejor abrir la mano para dejarle aire suficiente para respirar.
Mucho más tarde aprendí que no sólo basta con abrir la mano para dejar aire, sino abrirla del todo para que cada vez que mires a tu lado, la persona que te acompaña siga ahí porque lo desea. Porque podría marcharse, pero prefiere quedarse contigo.
Era mi renacuajo. Creo que incluso le puse nombre.
Como se movía lo iba apretando cada vez más y más fuerte. Era mi renacuajo y quería quedarme con él. No quería que se escapase.
Una hora después mi madre me quitó su cadáver de las manos:
- Lo has apretado demasiado fuerte. Por mucho que lo aprietes no vas a lograr que no se escape, sólo matarlo. Es mejor abrir la mano para dejarle aire suficiente para respirar.
Mucho más tarde aprendí que no sólo basta con abrir la mano para dejar aire, sino abrirla del todo para que cada vez que mires a tu lado, la persona que te acompaña siga ahí porque lo desea. Porque podría marcharse, pero prefiere quedarse contigo.
viernes, abril 30, 2010
Está ahí, entre mi garganta y el estómago, haciendo esfuerzos por salir. Arriba abajo, abajo arriba. Mis ojos se pierden entre los bultitos de gotelé de la pared mal pintada de la oficina mientras una cacofonía de voces de vendedores en diferentes idiomas hace de banda sonora.
Está ahí y aunque se mueva, aunque amague con salir, no va a hacerlo.
Está ahí y aunque se mueva, aunque amague con salir, no va a hacerlo.
sábado, abril 24, 2010
2:30, 4 am y abro los ojos en la oscuridad.
Ella duerme, respirando profundamente, abrazada a mí.
Entonces comienzo a llorar en silencio.
Ella ya conoce esto y me acaricia, lo conoce porque llevo una semana así, insomne, preocupada.
Con algo por resolver en mi mente caprichosa. Supongo que durará hasta que encuentre lo que me tortura por la noche y me agota durante el día.
Creo que vienen cambios.
La última vez que dije esto cambié totalmente de vida en un mes.
Ella duerme, respirando profundamente, abrazada a mí.
Entonces comienzo a llorar en silencio.
Ella ya conoce esto y me acaricia, lo conoce porque llevo una semana así, insomne, preocupada.
Con algo por resolver en mi mente caprichosa. Supongo que durará hasta que encuentre lo que me tortura por la noche y me agota durante el día.
Creo que vienen cambios.
La última vez que dije esto cambié totalmente de vida en un mes.
viernes, abril 23, 2010
jueves, abril 22, 2010
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