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miércoles, marzo 25, 2015

Y un día te das cuenta

Y un día te das cuenta de que habrá una salida.  No porque te lo cuenten tus recuerdos o tus amigos,  sino porque lo vives, lo sientes.  Te das cuenta de que todo salió horriblemente mal,  que todos os equivocasteis  de alguna manera,  pero casi nadie actuó de mal fe.

Y aprendes de aquello que te equivocaste.  Y reconoces tus errores.

 A veces las historias no salen mejor porque realmente no era posible que salieran bien. Porque os queréis pero no hay manera de que las piezas encajen,  porque un círculo no cabe en un espacio de un cuadrado.

Y un día te das cuenta de que,  pese a todo,  existieron momentos preciosos que atesorarás en tu memoria: porque os gustó cómo os quisisteis y les seguirás queriendo.  Hay emociones que nunca desaparecen. Hay experiencias que dejan una huella indeleble en una vida y los momentos hermosos de esta relación son de ese tipo.

Y ese día te das cuenta de que eres deseable,  incluso puede que ya deseada; de que puedes reírte hasta las lágrimas ,  aunque a ratos sólo  llores sin carcajadas.  Que sólo tienes una vida,  que es tu responsabilidad mirar hacia delante.

Porque ser feliz es posible después de este duelo,  que aún no ha pasado pero sientes que pasará .  Y no te conformarás con menos.

jueves, marzo 05, 2015

En oferta


- Llegas tarde.
Mi voz ronca,  al fondo,  le despierta de su ensoñación.  Ve trastos inservibles a lo largo de la tienda mientras que el eco de la estancia vacía resuena en su cabeza.  Toso por el polvo.
- hace tiempo que se marcharon.  Ya no queda nada.
Efectivamente,  la tienda parecía haber albergado las  últimas novedades del mercado.  Todavía quedaban carteles brillantes y algún jiron  de ropa por el que probablemente se hubieran peleado algunos clientes.
-pero no se supone que aquí se intercambian prendas?
-esa era la operativa establecida -  dije - Pero ya sabemos como son las cosas.  Uno comienza con una idea y luego es libre de cambiar de opinión.  O puede callarse que realmente no  tiene intención de dar nada a cambio.  Y así fue.  Esta última temporada vinieron muchas personas,  seleccionaron lo más llamativo.  Se lo  llevaron.  Se lo quedaron. Y la tienda está vacía porque no dejaron nada.  Todos lo sintieron mucho.  Todos lo  agradecen,  dicen que se llevaron buenas prendas.  Que les ayudará en su evolución personal. Pero la tienda se ha quedado vacía.
- y la  tienda?
- todos desean que se reabra,  solo hay que sobreponerse un poco. Me animan a reabrir,  dicen que no es para tanto.  Las cosas son así.

Las cosas son  así.  Eso pienso mientras friego,  busco nuevas existencias y observó mis manos,  que volverán a creer.  Porque siempre sucede.  Sólo espero saber cuando abriremos de nuevo,  con la esperanza de que la próxima vez,  al menos,  sea diferente.

"Esto debería haberme servido de aviso". La imagen de un ser bebiendose la sangre y relamiendo un corazón antes de tirarlo me viene a la mente. 

jueves, febrero 19, 2015

1.

No.
Yo no.
No soy,
soy tu nada.
Yo no,
no soy.
Soy quien fui,
soy de nadie.

Me atrapé en esta maraña de
emociones  incontrolables,
sin  un mapa,
ni un plan
para quedarme.

Pero, dices, qué hermoso es perderse
si ella siempre encuentre la salida.

Yo.
No soy tuya, no soy suya.
Siempre mía.
Quise compartirme
regalando mis trozos.
Acepté las condiciones  del contrato.
Compré que podríamos cambiarlo...
Y hablar, hablar,
Y hablar.

Hablar de que
soy nuestra,
somos nuestros.

Ahora parece un lugar hermoso
tranquilo,
insonoro,
indoloro,
sereno.

Quién dice que tres es un número irregular?
Me paso el día hablando en
rimas asimétricas
e idiomas que no me enseñaron,
en silencios de amantes
que se conocen desde mucho antes
de que yo llegase.

Ya estás tardando,
pero estás tardando
tanto.

En ser.

En quedarme.

viernes, enero 02, 2015

2+1

Les brillaban los ojos, se leían sin mirarse y con su sonrisa se decían todo lo necesario.

Yo observaba la escena como desde fuera, pero también me encontraba dentro de ella. Formaba parte de una intimidad mucho más grande y mucho más hermosa de lo que yo había vivido en tercera persona de cualquier triángulo anterior. Me daba miedo invadir su intimidad. Aunque ya estaba allí. Ya formaba parte de esa escena tan llena de amor, de cariño, de complicidad, de cuerpos, de sexo, pero sobre todo de emociones.

Por eso les brillaban los ojos.

Pasé de la excitación a la sorpresa, de la revelación al pánico más absoluto. Yo, que pensaba que todo era fácil; que todo era controlable; que lo había vivido; que existen normas de seguridad inquebrantables para acostarse con dos personas sin involucrarse. Yo, que creí en procedimientos y protocolos para vivir con el corazón protegido bajo una apariencia de libertad y hedonismo, como si vivir protegido fuese una manera aceptable de vivir.

Supongo que ese fue el momento de desarmarme. El de regresar a un lugar transitado tantas veces, de manera superficial, conformado por fantasías irreales, orgasmos o fluídos  y sustituirlo por un paisaje de emociones. De ojos brillantes. De sonrisas. Como si anteriormente hubiese vivido la escena en blanco y negro, a 16 fotogramas por segundo. Como si acabase de encontrar la intensidad de los colores en cada caricia realizada con amor.

Mi mente me mece a ratos entre la felicidad y el pánico.

Porque fui consciente de que nos brillaban los ojos, nos leíamos sin mirarnos y con nuestra sonrisa nos decíamos todo lo necesario.