lunes, agosto 20, 2007
sábado, agosto 04, 2007
Dice mi amigo Ela que para hacer cualquier actividad que a uno le dé vergüenza (véase bailar o hablar en público) es indispensable utilizar la "técnica Jose María Aznar".
Dicha técnica consiste en imaginar al Sr Aznar en la misma situación en la que nosotros tememos hacer el ridículo. Ejemplo práctico:
Bailar reaggetón. Ni sé, ni quiero. Pero si imagino a Jose María Aznar bailándolo, no creo que yo vaya a hacerlo peor que él. De hecho pareceré una auténtica profesional del reaggetón (qué mal suena) a su lado.
Dicha técnica consiste en imaginar al Sr Aznar en la misma situación en la que nosotros tememos hacer el ridículo. Ejemplo práctico:
Bailar reaggetón. Ni sé, ni quiero. Pero si imagino a Jose María Aznar bailándolo, no creo que yo vaya a hacerlo peor que él. De hecho pareceré una auténtica profesional del reaggetón (qué mal suena) a su lado.
domingo, julio 01, 2007
sábado, junio 30, 2007
jueves, junio 28, 2007
despertarse con el corazón en la garganta, el aire comprimiendo el pecho, quince alarmas de tareas sin finalizar en el cerebro que despiertan el sueño más profundo a las seis de la mañana. correr de una ciudad a otra, de un cliente a otro, de un presupuesto a otro, con tiempo justo para poder disfrutar de tu compañía unas pocas horas por la tarde. midiendo segundos, contando minutos, perdiendo horas en actividades que no me importan, ganando un dinero que no me importa, sumando ceros en una cuenta que no uso para actividades que me satisfagan.
tengo la continua sensación de que he perdido el control, de que estoy haciendo algo mal en esta vida que paso con el corazón en la garganta, el aire comprimiendo el pecho, quince alarmas de tareas sin finalizar en el cerebro que despiertan el sueño, desechan mis sueños, a las seis de la mañana.
tengo la continua sensación de que he perdido el control, de que estoy haciendo algo mal en esta vida que paso con el corazón en la garganta, el aire comprimiendo el pecho, quince alarmas de tareas sin finalizar en el cerebro que despiertan el sueño, desechan mis sueños, a las seis de la mañana.
martes, mayo 29, 2007
miércoles, abril 25, 2007
Hay que masticar cristales para conocer hasta qué punto importa, hasta dónde has dejado entrar, hasta dónde no controlas la situación.
Hay que comer esquirlas. Hay que cerrar los ojos. Hay que apretar los puños. Hay que permitir que el miedo se apodere completamente de ti.
Entonces admitirás que ya estás perdida.
Entonces comenzarás a disfrutarlo, en vez de luchar contra ello.
Hay que comer esquirlas. Hay que cerrar los ojos. Hay que apretar los puños. Hay que permitir que el miedo se apodere completamente de ti.
Entonces admitirás que ya estás perdida.
Entonces comenzarás a disfrutarlo, en vez de luchar contra ello.
miércoles, abril 18, 2007
Ella. Me inmoviliza con su mirada. Me acaricia. Me araña la espalda. Me sujeta la cara para que no pueda observarla. Me susurra al oído que esté quieta. Atenaza mis manos contra la pared y domina la respiración de mi cuello.
Ella. Me besa despacio, sonríen sus ojos, hablamos el mismo idioma a ratos, es canciones, es coleccionista de palabras, es mil argumentos, es rápido pero despacio, es muchas horas seguidas de intensidad que no acaba.
Ella. Es frágil pero dura. Siempre forzando límites, negociando respuestas, enseñando nuevos lugares, nuevos discursos, nuevas posibilidades.
Ella. Me besa despacio, sonríen sus ojos, hablamos el mismo idioma a ratos, es canciones, es coleccionista de palabras, es mil argumentos, es rápido pero despacio, es muchas horas seguidas de intensidad que no acaba.
Ella. Es frágil pero dura. Siempre forzando límites, negociando respuestas, enseñando nuevos lugares, nuevos discursos, nuevas posibilidades.
lunes, abril 16, 2007
miércoles, abril 11, 2007
Se esforzó en crearlo tan medido, tan ajustado, tan perfecto, que, en cuanto lo terminó, las imperfecciones aparecieron, una a una, desmereciendo la obra tan cuidadosamente planificada.
Entonces, lo que hasta ese momento se trataba de un mapa de palabras rimbombantes pero vacías, se convirtió en algo realmente hermoso.
Entonces, lo que hasta ese momento se trataba de un mapa de palabras rimbombantes pero vacías, se convirtió en algo realmente hermoso.
martes, abril 03, 2007
lunes, abril 02, 2007
Según la teoría de la luz, existen dos tipos de objetos visibles: los que emiten luz y los que la reflejan. Yo sólo la reflejo.
Cuando se acerca un elemento luminoso a la vida, los colores vuelven a tomar forma en la retina, pasamos del negro (ausencia de luz) a una inmensa gama de posibilidades que antes no éramos capaces de percibir, que tan sólo se podían recordar. De modo que las tonalidades grises resultaban ser azules, rojas, verdes. Y, de nuevo, encontrarnos con ese dorado en los edificios de la Gran Vía al atardecer.
Pero la luz es sólo una ilusión. La luz no se puede retener con las manos. No puede reproducirse de igual manera de forma artificial. E incluso aunque la grabemos en partículas de plata sobre papel siempre será diferente.
De manera, que cuando el elemento luminoso se aleja, volveremos a la oscuridad original.
Según la teoría de la luz, existen dos tipos de objetos visibles: los que emiten luz y los que la reflejan. Yo sólo la reflejo. Pero algunas personas dicen que a veces también la emito para ellas.
Cuando se acerca un elemento luminoso a la vida, los colores vuelven a tomar forma en la retina, pasamos del negro (ausencia de luz) a una inmensa gama de posibilidades que antes no éramos capaces de percibir, que tan sólo se podían recordar. De modo que las tonalidades grises resultaban ser azules, rojas, verdes. Y, de nuevo, encontrarnos con ese dorado en los edificios de la Gran Vía al atardecer.
Pero la luz es sólo una ilusión. La luz no se puede retener con las manos. No puede reproducirse de igual manera de forma artificial. E incluso aunque la grabemos en partículas de plata sobre papel siempre será diferente.
De manera, que cuando el elemento luminoso se aleja, volveremos a la oscuridad original.
Según la teoría de la luz, existen dos tipos de objetos visibles: los que emiten luz y los que la reflejan. Yo sólo la reflejo. Pero algunas personas dicen que a veces también la emito para ellas.
viernes, marzo 30, 2007
- Siempre encontrábamos a algún gilipollas dispuesto a hacerlo. Un imbécil deprimido, que recientemente había recibido la carta de su novia explicando la existencia de otro hombre. Alguien que necesitase su momento de gloria. Y se lo dábamos.- Hizo una pausa larga, de manera que su voz ronca cortó el silencio de los asistentes.
- Se hacía una fiesta de despedida, con muchas banderas colgando de los pasillos del submarino.- Imitaba con sus manos el movimiento de la tela al desplegarse.- Escribíamos su nombre en una placa metálica reservada sólo al espacio de los héroes. Tocábamos el himno en su honor. Y todos mis hombres, uno a uno, se despedían del elegido con un apretón de manos, un abrazo, un saludo militar. Si no se le daba la importancia que merecía el momento, se corría el riesgo de que nuestro soldado se echase atrás.- Miró fijamente a los ojos a cada uno de los presentes.
- Fíjense qué estupidez. Entregar la vida por un ratito de gloria. Por las pancartas, los saludos y la placa. Por una mujer, entre muchas, que negaba el ansiado amor de adolescente. Y antes de que tuviese el tiempo suficiente para pensarlo de veras, lo subíamos al torpedo, seguíamos la trayectoria y nos despedíamos del gilipollas que nos acababa de salvar el culo a todos.
- Se hacía una fiesta de despedida, con muchas banderas colgando de los pasillos del submarino.- Imitaba con sus manos el movimiento de la tela al desplegarse.- Escribíamos su nombre en una placa metálica reservada sólo al espacio de los héroes. Tocábamos el himno en su honor. Y todos mis hombres, uno a uno, se despedían del elegido con un apretón de manos, un abrazo, un saludo militar. Si no se le daba la importancia que merecía el momento, se corría el riesgo de que nuestro soldado se echase atrás.- Miró fijamente a los ojos a cada uno de los presentes.
- Fíjense qué estupidez. Entregar la vida por un ratito de gloria. Por las pancartas, los saludos y la placa. Por una mujer, entre muchas, que negaba el ansiado amor de adolescente. Y antes de que tuviese el tiempo suficiente para pensarlo de veras, lo subíamos al torpedo, seguíamos la trayectoria y nos despedíamos del gilipollas que nos acababa de salvar el culo a todos.
sábado, marzo 10, 2007
- Los ánimos están muy alterados últimamente, E, ¿no ves las noticias? - dijo mi amiga Carol el fin de semana pasado.
- Ni idea Carol, con tanto trabajo no escucho la radio, ni veo la tele y como vivo en los atascos, tampoco leo nada de prensa. - Contesté.
- ¿No te enteras de nada de lo que sucede alrededor?
- Ni me entero, ni me importa.
- Pues cuando escuches las marchas militares será ya demasiado tarde.
- Ni idea Carol, con tanto trabajo no escucho la radio, ni veo la tele y como vivo en los atascos, tampoco leo nada de prensa. - Contesté.
- ¿No te enteras de nada de lo que sucede alrededor?
- Ni me entero, ni me importa.
- Pues cuando escuches las marchas militares será ya demasiado tarde.
jueves, febrero 08, 2007
lunes, enero 22, 2007
Volverá, me dirá que se ha equivocado y de rodillas pedirá que regrese a su lado.
Porque habrá necesitado tanto de mis besos que el vacío se le habrá agudizado.
Volverá si merece la pena, aunque no seré yo quien espera.
Volverá, volverá a mi lado, de donde nunca debería haberse marchado.
Volveré a sentir sus labios bajando por mi cuello, manos húmedas sobre mi piel
El sudor de noches de verano, sabor entremezclado, cura mi sed.
Volverá con otro nombre en otros años y veré lo que deseo a retazos.
Se marchará y volverá a mi lado con otra cara y otro cuerpo.
Volverá si merece la pena, aunque no seré yo quien espera.
Volverá, volverá a mi lado y encontrará a su regreso que su lugar lo ocuparon...
(Qué bueno recordar que nadie muere de amor, hay otras cosas más importantes).
Porque habrá necesitado tanto de mis besos que el vacío se le habrá agudizado.
Volverá si merece la pena, aunque no seré yo quien espera.
Volverá, volverá a mi lado, de donde nunca debería haberse marchado.
Volveré a sentir sus labios bajando por mi cuello, manos húmedas sobre mi piel
El sudor de noches de verano, sabor entremezclado, cura mi sed.
Volverá con otro nombre en otros años y veré lo que deseo a retazos.
Se marchará y volverá a mi lado con otra cara y otro cuerpo.
Volverá si merece la pena, aunque no seré yo quien espera.
Volverá, volverá a mi lado y encontrará a su regreso que su lugar lo ocuparon...
(Qué bueno recordar que nadie muere de amor, hay otras cosas más importantes).
domingo, enero 21, 2007
viernes, enero 19, 2007
Nació en la tierra de los pescadores, entre el mar y la montaña, la bruma por las mañanas. Sus ojos azules destacaban sobre la piel morena, curtida. Ojos dulces, mirada que acariciaba.
El primer día me ubicó en la segunda habitación de la derecha, que comunicaba con su gran estancia con una puerta que permanecía siempre cerrada. Me ayudó a introducir mi maleta en el cuarto, acompañado de un "este es tu espacio, estaré al otro lado si me necesitas". Yo regresaba de uno de mis múltiples naufragios sentimentales, ella me acogía en su casa por un tiempo y aunque nos conocíamos de cerca, sabíamos que no era el momento.
Comenzó como a los dos días de dormir en aquel lugar. Dormía plácidamente en la playa, sobre mi toalla, con el sonido de las olas rompiendo sobre las rocas meciéndome en los sueños. Entreabrí los ojos y la vi de espaldas.
Músculos de nadadora. De superviviente. Piel bronceada.
Me imaginé acariciando su espalda.
Cuando ella se giró para hablarme, debió de leer algo en mi expresión, porque sonreía de una manera diferente.
El primer día me ubicó en la segunda habitación de la derecha, que comunicaba con su gran estancia con una puerta que permanecía siempre cerrada. Me ayudó a introducir mi maleta en el cuarto, acompañado de un "este es tu espacio, estaré al otro lado si me necesitas". Yo regresaba de uno de mis múltiples naufragios sentimentales, ella me acogía en su casa por un tiempo y aunque nos conocíamos de cerca, sabíamos que no era el momento.
Comenzó como a los dos días de dormir en aquel lugar. Dormía plácidamente en la playa, sobre mi toalla, con el sonido de las olas rompiendo sobre las rocas meciéndome en los sueños. Entreabrí los ojos y la vi de espaldas.
Músculos de nadadora. De superviviente. Piel bronceada.
Me imaginé acariciando su espalda.
Cuando ella se giró para hablarme, debió de leer algo en mi expresión, porque sonreía de una manera diferente.
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