Caminaba hacia el metro con mi libro bajo el brazo, con una gran sonrisa tras una reunión de amigos músicos. De un ensayo maravilloso.
Sentí su mirada. Un cuarentón de los que se resisten a crecer, con pantalones ceñidos, camisa negra, con elegancia en cada uno de sus movimientos.
Pasé el torniquete de la estación entre las palabras de "La espuma de los días", en una relectura más que necesaria para saborear de nuevo la historia de Vian, que me ha acompañado por Cantabria, Vizcaya y Navarra este verano.
- Perdona .- El cuarentón se dirigía a mí.- ¿Dónde has conseguido el libro? Me parece un relato maravilloso que leí hace muchos años y no lo he encontrado desde entonces.
- En la FNAC.- Edición de bolsillo, a mano de cualquiera, pensé.
Llegó el metro y me senté en uno de los múltiples asientos libres del vagón. Riendo con las ocurrencias de Nicolás para desayunar, con la escena de amor de Chloe y Colin.
- ¿Te importa si lo leo contigo?
- En absoluto.
Así que así pasamos el rato en ocho estaciones de la línea 5. Compartiendo las páginas de "La espuma de los días".
jueves, agosto 31, 2006
domingo, julio 30, 2006
Mi amiga miraba con curiosidad los detalles del local, mientras que sus pies se movían involuntariamente al son del jazz en directo del concierto de la sala.
- Nunca me habías traído a un lugar así.
Jamás creí que a una fan de "El canto del loco" iba a interesarle lo más mínimo este tipo de música, pensé, pero decidí guardar silencio. El contrabajista inició un solo desaforado, al ritmo del batería.
- Joder cómo toca el tipo del violín gigante, ¿no?
- Nunca me habías traído a un lugar así.
Jamás creí que a una fan de "El canto del loco" iba a interesarle lo más mínimo este tipo de música, pensé, pero decidí guardar silencio. El contrabajista inició un solo desaforado, al ritmo del batería.
- Joder cómo toca el tipo del violín gigante, ¿no?
sábado, julio 29, 2006
Hoy me enamoraría de todas las chicas. Caminaría por toda la ciudad sin cansarme de admirar todos y cada uno de los edificios, el reflejo de la luz en los cristales, los colores brillantes del verano esperándome a cada paso.
Hoy me llama la atención cada detalle, puesto que me tomo el tiempo necesario para disfrutar de los momentos únicos que vivo.
Hoy no tengo pasado ni futuro.
Hoy me llama la atención cada detalle, puesto que me tomo el tiempo necesario para disfrutar de los momentos únicos que vivo.
Hoy no tengo pasado ni futuro.
martes, julio 25, 2006
Quizá dejé en la ciudad ofertas tentadoras que no volverán a presentarse, pero el viernes tomé la mochila y, con una compañera de trabajo, me marché a visitar a mi madre. Con la mala fortuna de que mi familia había decidido irse de vacaciones precisamente ese mismo fin de semana.
Así que no nos quedó más remedio que viajar a San Sebastián, en un día puntuado con un nueve y medio sobre diez en la escala del novio de mi compañera de trabajo.
Nos bañamos en varias playas. El novio de mi amiga y yo nos fuimos a nadar al fin del mundo mientras mi amiga buscaba desesperadamente nuestras toallas creyendo que nos habían robado todo (y nada se movió de su sitio, afortunadamente). Compramos media docena de azulejos pintados a mano por un artista callejero. Descubrimos que esa misma noche había concierto gratuito en la playa, de modo que acabamos sentaditos con nuestra cerveza, sentados en la arena, escuchando jazz jamaicano.
Como no podía ser de otra manera, nos bañamos sin ropa a las tres de la mañana, ante la mirada atónita de una pareja que paseaba al perro.
Como no podía ser de otra manera, antes de tomar la carretera a Pamplona, el conductor pasó un control de alcoholemia. Que dio negativo. No me subo con irresponsables al volante.
El último recuerdo del viaje: un girasol que robamos en Soria. Mi compañera tiene plantados dos en su terraza.
Así que no nos quedó más remedio que viajar a San Sebastián, en un día puntuado con un nueve y medio sobre diez en la escala del novio de mi compañera de trabajo.
Nos bañamos en varias playas. El novio de mi amiga y yo nos fuimos a nadar al fin del mundo mientras mi amiga buscaba desesperadamente nuestras toallas creyendo que nos habían robado todo (y nada se movió de su sitio, afortunadamente). Compramos media docena de azulejos pintados a mano por un artista callejero. Descubrimos que esa misma noche había concierto gratuito en la playa, de modo que acabamos sentaditos con nuestra cerveza, sentados en la arena, escuchando jazz jamaicano.
Como no podía ser de otra manera, nos bañamos sin ropa a las tres de la mañana, ante la mirada atónita de una pareja que paseaba al perro.
Como no podía ser de otra manera, antes de tomar la carretera a Pamplona, el conductor pasó un control de alcoholemia. Que dio negativo. No me subo con irresponsables al volante.
El último recuerdo del viaje: un girasol que robamos en Soria. Mi compañera tiene plantados dos en su terraza.
domingo, julio 23, 2006
Cuando me sumerjo en el mar, me encanta tumbarme sin mover ni un solo músculo, cerrar los ojos y esperar. Escuchar el chapoteo submarino de los niños. Al cabo de unos instantes siento la mano invisible de la corriente marina, que me arrastra a su antojo.
Me pregunto si ahora no me hallaré en uno de esos momentos en los que me dejo llevar, con los ojos cerrados, los músculos relajados, la mente en blanco. Tan sólo tendré que revivir cuando me despierte, para tratar de encontrar la orilla, allá donde me haya arrastrado la corriente.
Me pregunto si ahora no me hallaré en uno de esos momentos en los que me dejo llevar, con los ojos cerrados, los músculos relajados, la mente en blanco. Tan sólo tendré que revivir cuando me despierte, para tratar de encontrar la orilla, allá donde me haya arrastrado la corriente.
domingo, julio 16, 2006
sábado, julio 15, 2006
Hace unos años me acerqué a un cantante, al finalizar el concierto, y le dije con voz temblorosa que me había encantado su concierto. Que el grupo era excelente. Que yo también cantaba en una banda. Ese músico tuvo la gentileza de escucharme, de interesarse por lo que yo hacía por aquel entonces, de darme ánimos.
Ayer por la noche me tocó a mí escuchar esas mismas palabras, de labios de unos chicos que llevan un año encerrados en el local, peleándose por su música. Supongo que es el paso del testigo de unos a otros.
No sé a quién le hizo más ilusión la conversación, si a ellos, o a mí.
Ayer por la noche me tocó a mí escuchar esas mismas palabras, de labios de unos chicos que llevan un año encerrados en el local, peleándose por su música. Supongo que es el paso del testigo de unos a otros.
No sé a quién le hizo más ilusión la conversación, si a ellos, o a mí.
miércoles, julio 12, 2006
Para construir un buen personaje de ficción debemos añadir un pasado interesante y varias características específicas en cuanto a la indumentaria, los gustos o las manías.
Si yo fuese un buen personaje de ficción podría inventar un pasado que no contaría. El resto tiene más o menos que ver con lo que soy: mi alergia a las faldas y a los paraguas y un Red Bull siempre en la mano. No porque necesite la energía que me haga volar, sino porque su sabor me recuerda vagamente al Clamoxil de cuando estaba enferma de niña.
Si yo fuese un buen personaje de ficción podría inventar un pasado que no contaría. El resto tiene más o menos que ver con lo que soy: mi alergia a las faldas y a los paraguas y un Red Bull siempre en la mano. No porque necesite la energía que me haga volar, sino porque su sabor me recuerda vagamente al Clamoxil de cuando estaba enferma de niña.
jueves, julio 06, 2006
Un fin de semana acompañada de personas de otro planeta, algunas tras viajes inesperados desde muchos kilómetros de distancia.
Un orgullo que me llevo grabado en la retina, tras un momento muy especial en el que escuchaba la voz quebrada de Chavela acompañando a los miles de personas que poblaban la Gran Vía, levantando banderas de colores. Aplausos a la artista desde las carrozas. El vello de mi brazo de punta, mientras que se me humedecían los ojos.
Una noche acompañada de personas de otro planeta, pero cada día más cercanas, con los mismos intereses, con conversaciones agradables. Una madrugada con una sonrisa, que llevó a un café tardío en uno de los bares de Atocha, hasta que se me cerraban los ojos y era incapaz de dar respuesta a tan ferviente curiosidad.
Recuerdo que cuando salí por la mañana de mi casa iba repitiendo constantemente "me da en la nariz que hoy va a ser un día interesante". Y lo fue.
Un orgullo que me llevo grabado en la retina, tras un momento muy especial en el que escuchaba la voz quebrada de Chavela acompañando a los miles de personas que poblaban la Gran Vía, levantando banderas de colores. Aplausos a la artista desde las carrozas. El vello de mi brazo de punta, mientras que se me humedecían los ojos.
Una noche acompañada de personas de otro planeta, pero cada día más cercanas, con los mismos intereses, con conversaciones agradables. Una madrugada con una sonrisa, que llevó a un café tardío en uno de los bares de Atocha, hasta que se me cerraban los ojos y era incapaz de dar respuesta a tan ferviente curiosidad.
Recuerdo que cuando salí por la mañana de mi casa iba repitiendo constantemente "me da en la nariz que hoy va a ser un día interesante". Y lo fue.
miércoles, junio 28, 2006
¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir? ¿Ahorrar durante diez años o gastárselo todo esperando a fin de mes? ¿Traje o vaqueros? ¿Tiempo libre o sueldo abultado?
¿Nombre en las tarjetas o tener que leer el nombre en las tarjetas de los demás?
¿Vivir como hasta ahora o cobrar el doble en una oficina seria?
Hagan juego, señores.
¿Nombre en las tarjetas o tener que leer el nombre en las tarjetas de los demás?
¿Vivir como hasta ahora o cobrar el doble en una oficina seria?
Hagan juego, señores.
domingo, junio 25, 2006
Mi amigo Jose fue a una entrevista de trabajo a una multinacional recientemente. Todo marchaba sobre ruedas, las respuestas correctas para las preguntas, la sonrisa en los momentos precisos, seguridad en cada gesto... Entonces, el entrevistador interrumpió de golpe la conversación:
- Bien, a partir de ahora continuaremos hablando en turco.
Mi amigo Jose trató de sujetar su mandíbula para que no golpease el suelo.
- De acuerdo, señor, pero tenga un pequeño detalle en cuenta. Si no contesto, no es por mala educación, ni porque no esté de acuerdo en sus argumentos. Se tratará simplemente de que no hablo ni una sola palabra de turco.
- Bien, a partir de ahora continuaremos hablando en turco.
Mi amigo Jose trató de sujetar su mandíbula para que no golpease el suelo.
- De acuerdo, señor, pero tenga un pequeño detalle en cuenta. Si no contesto, no es por mala educación, ni porque no esté de acuerdo en sus argumentos. Se tratará simplemente de que no hablo ni una sola palabra de turco.
sábado, junio 24, 2006
Coincido con la chica del post-it en que los no besos pertenecen al universo del "antes". A los momentos del hormigueo en el estómago, de contar las paradas de metro de tu casa a la suya, de analizar exhaustivamente cada una de las palabras dichas en todos los sentidos posibles hasta hacer la historia encajar en una realidad más o menos ficticia.
Coincido con la chica del post-it en que los no besos, como los abrazos en los que se encaja, una se funde, una vuelve al hogar, son mucho más peligrosos que los besos. Que una noche de sexo salvaje.
A mí siempre me enganchó más la sugerencia que los hechos.
Brindemos entonces por aquellos besos que jamás fueron.
Coincido con la chica del post-it en que los no besos, como los abrazos en los que se encaja, una se funde, una vuelve al hogar, son mucho más peligrosos que los besos. Que una noche de sexo salvaje.
A mí siempre me enganchó más la sugerencia que los hechos.
Brindemos entonces por aquellos besos que jamás fueron.
domingo, junio 11, 2006
Un simple abrazo y volver a hundirme entre tu pelo, y volver a olerte de nuevo, y volver a sentir la familiaridad de tu piel. Un abrazo tan cercano y tan lejano al mismo tiempo. Porque ya no somos lo que éramos, pero tampoco sabemos en quiénes nos hemos convertido, en esta relación que muta en cada encuentro.
Un simple abrazo que destroza en un sólo instante la entereza trabajada durante estos dos meses. Que me demuestra, de nuevo, que no es tan sencillo como me esperaba.
Pero me levantaré.
Un simple abrazo que destroza en un sólo instante la entereza trabajada durante estos dos meses. Que me demuestra, de nuevo, que no es tan sencillo como me esperaba.
Pero me levantaré.
martes, mayo 23, 2006
En la última semana me han ofrecido tres casas, un sofá, muchas risas, hombros para refugiarme y llorar, horas y horas de terraza en distintos barrios de la ciudad, recuerdos de hace años y de las tonterías que hacíamos hace años, una preciosa flor de hilo que logró arrancarme una sonrisa.
En la última semana he recordado que nada es tan bonito como parecía, pero tampoco tan terrible como se podía temer.
En la última semana he recordado que nada es tan bonito como parecía, pero tampoco tan terrible como se podía temer.
martes, mayo 09, 2006
Hubo un tiempo en el que mi charlas políticas, café en mano, versaban sobre la manera en la que nos gustaría arreglar el mundo. Acerca del plan fabuloso que arreglaría los problemas.
Ahora mis charlas políticas, café en mano, tratan sobre la manera en la que el mundo no tiene solución, sobre cómo va a suceder algo terrible que suponga el fin de nuestros días.
Supongo que me he vuelto vieja.
Ahora mis charlas políticas, café en mano, tratan sobre la manera en la que el mundo no tiene solución, sobre cómo va a suceder algo terrible que suponga el fin de nuestros días.
Supongo que me he vuelto vieja.
domingo, mayo 07, 2006
A ratos me subo en la montaña rusa de sentimientos. Río sin motivo, imagino nuevas vidas, tengo ganas de disfrutar de la primavera, de los edificios, de la gente que me rodea. En otros momentos me duelen partes diferentes de mi cuerpo: la cabeza, el estómago (que no deja pasar comida) y un lugar indeterminado en el que todos situamos el corazón. Aún no siento el dolor en el pecho que impide respirar que precede las crisis de ansiedad.
Subo y bajo y pasan los días. De repente, todos aquellos proyectos que parecían dormidos han despertado de su letargo de años para ayudarme a no pensar en mis dolores.
Prometo no ponerme tan pesada y dejar de hablar tanto de mí misma en los siguientes posts.
Subo y bajo y pasan los días. De repente, todos aquellos proyectos que parecían dormidos han despertado de su letargo de años para ayudarme a no pensar en mis dolores.
Prometo no ponerme tan pesada y dejar de hablar tanto de mí misma en los siguientes posts.
viernes, abril 21, 2006
Despedirse de tu olor. De tu presencia en la casa (la ropa desordenada, la cocina impoluta). De tu voz serena murmurando palabras tranquilizadoras en mis momentos de miedo. De tus abrazos de oso. De tus caricias.
Despedirme de la vida contigo bajo el mismo techo. Convertir nuestra historia en otra nueva, moviendo los límites a otra relación, cavando zanjas y construyendo muros.
Cuidar del dolor sin abusar del recuerdo, sin esconder las lágrimas tras la careta. Sin anestesiarme.
Despedirme de ti.
Despedirme de la vida contigo bajo el mismo techo. Convertir nuestra historia en otra nueva, moviendo los límites a otra relación, cavando zanjas y construyendo muros.
Cuidar del dolor sin abusar del recuerdo, sin esconder las lágrimas tras la careta. Sin anestesiarme.
Despedirme de ti.
miércoles, abril 19, 2006
Cuando recibí el email creía que se trataba de una broma de algún conocido. Una editora que estaba preparando un libro sobre blogs de mujeres "de otro planeta", que deseaba incluir algunos posts de "A solas".
Pero no era una broma.
El libro estará a la venta recién salido de máquinas el sábado 22 a las 19.30 en la presentación del libro de poemas de Lais Arcos que organiza Ellas Editorial en el hotel Axel de Barcelona (Aribau con Consell de Cent). Ese día, aprovechando la sala y que habrá cava y canapés gratis, será el pre-estreno improvisado de ¿De otro planeta?. A partir del día 24 se atenderán los pedidos realizados por Internet. A otras ciudades irá llegando poco a poco y se irá anunciando en en el blog de promoción del libro.
martes, abril 04, 2006
ME sucede siempre, por lo que mis amigos y familia ya no me lo tienen en cuenta. Suelo enviar mensajes de "Feliz no cumpleaños" o de "ayer fue tu cumple...". Pero jamás imaginé que yo misma olvidaría el cumple de mi propio blog.
Soplo las dos velitas en la cibertarta. Estáis todos invitados a cerveza, coca-cola y patatas fritas. Si alguien está de régimen, hay zanahorias en la nevera.
Soplo las dos velitas en la cibertarta. Estáis todos invitados a cerveza, coca-cola y patatas fritas. Si alguien está de régimen, hay zanahorias en la nevera.
jueves, marzo 30, 2006
La sensación dura muy poco. En unos días pasarán los respectivos acreedores, a mermar los números lentamente. Primero las cuatro paredes en las que vivo, después el agua que bebo, la energía que mueve mi vida y enciende las luces cuando me acuesto tarde, después las horas que paso al teléfono, los hilos invisibles que me conectan al blog y a mi correo electrónico. Daré pequeños mordiscos cuando desee disfrutar del cine, de los cafés de los domingos, de las púas para los ensayos, de unos zapatos nuevos.
Entonces, la sensación de cobro al final del mes habrá desaparecido.
Entonces, la sensación de cobro al final del mes habrá desaparecido.
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