sábado, mayo 29, 2004

Caminábamos por el parque de Plaza de España, en el centro de la ciudad. En una tarde en la que sol acariciaba nuestra piel y la de los niños jugando con perros, la de las parejas besándose.
Como la hierba estaba mojada, nos sentamos en uno de los bancos vacíos, al lado de un par de señoras mayores.
- Hum, ¿Las escandalizamos? - Le dije a ELLA. Aunque vivimos en la capital, la gente suele reaccionar con sorpresa ante un par de mujeres besándose.
Cuál fue mi asombro al ver que las señoras no nos hicieron ni puñetero caso porque se encontraban en una charla apasionante sobre la película porno de la noche anterior. Escuchamos una detallada descripción del restriegue pornográfico de los actores. De cómo el marido de la señora de sesenta años se animó a probar nuevas posturas, aprendidas las lecciones de las estrellas del porno.

Ya no fabrican a las viejas como antes. Me gustaría envejecer así.

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